A principios del siglo XX, el naturalista estadounidense William Beebe se encontró con un extraño espectáculo en la jungla de Guyana. Un grupo de hormigas soldado se movía en un gran círculo. El círculo tenía una circunferencia de más de 365 metros. Cada hormiga tardaba dos horas y media en completar el circuito.  Todas las hormigas dieron vueltas y vueltas al circulo durante más de dos días hasta que la mayoría de las mismas cayo muerta.

A este fenómeno se lo llama remolino de hormigas. Cuando las hormigas pierden la pista de feromonas, comienzan a seguirse, formando un círculo giratorio. Las hormigas en este círculo caminaran hasta morir de agotamiento.  Este es un efecto secundario de la estructura auto organizada de las colonias de hormigas.  Cada hormiga sólo sabe seguir a la hormiga que tiene delante. Esto funcionará hasta que algo salga mal y se forme un remolino de hormigas.

La auto organización es un proceso en el cual el patrón a nivel global surge únicamente de numerosas interacciones entre los componentes de los niveles inferiores del sistema. Además, las reglas que especifican las interacciones entre los componentes del sistema se ejecutan utilizando únicamente información local, sin referencia al patrón global (Glacier y Robins, 2013)

En este tipo de procesos, los integrantes del sistema trabajan con algún tipo de entendimiento entre las partes, sin ordenes externas.  Los patrones que se observan en los niveles de organización más altos (cerebro, pensamiento, etc.) emergen sólo de las numerosas interacciones, no lineales, entre los individuos o subsistemas que componen los niveles inferiores (neuronas).

A diferencia con las hormigas, los deportistas son capaces de adquirir información tanto del medio donde actúan, como del sistema global, aunque dicha información puede ser interpretada de forma incorrecta. La auto organización da como resultado una estructura que no proviene de un solo plano, no está pre diseñada y se ve fuertemente afectada por las interacciones locales. El término auto organización puede ser confuso en los sistemas humanos. Esta idea potencia la figura de otros actores del sistema (como ser los entrenadores) que generarían canales de información que pueden llegar a condicionar la actuación del deportista. Una amplia gama de factores contribuyen al resultado deportivo: liderazgo, historia, contexto, relaciones y relaciones existentes. patrones y procesos(Boulton, Allen y Bowman, 2015).

En un sistema auto organizado es clave el trabajo de los bucles de realimentación. Así, bucles de realimentación positiva bien acoplados con negativos funcionan como un poderoso mecanismo para crear estructuras y patrones en muchos sistemas físicos, biológicos, económicos, etc. (García-Manso y cols, 2010)

Cada atleta es único y sus técnicas a veces difieren radicalmente de las que se consideran convencionales. Esta particularidad es un ejemplo de un caos organizado provocado por las características de un atleta, en interacción con el medio y en respuesta a una tarea específica (condicionantes o constraints). Los atletas necesitan repeticiones sin repetición (según el concepto clásico de Bernstein) en un contexto realista para aprender a moverse técnicamente en todas sus posibilidades . De esta manera aprenden a acoplar su percepción (información) y acción (movimiento) y pueden reflexionar sobre los errores y los éxitos. Deben poder (inter) actuar bajo presión en un tiempo limitado cuando hay menos tiempo para el análisis.

Cuando el entorno cambia, el comportamiento aumenta sus probabilidades de cambiar también, y cuando el entorno se mantiene estable (por ejemplo, oponentes similares, restricciones similares), el comportamiento exploratorio cesa y también la aparición de nuevas sinergias. El proceso de diversificación / complejización es auto organizado y no puede programarse previamente. (Pol y cols 2020)

Este fenómeno representa una cualidad inherente de los atletas con los mejores logros y récords. El cuerpo humano posee sistemas fisiológicos auto organizados en diferentes niveles, incluido el nivel de actividad cerebral, proporcionando percepción visual de movimientos armoniosos en períodos de entrenamiento y competencia y representando la base para la implementación de ideas pedagógicas recibiendo una poderosa herramienta para el logro de los propósitos.

En un reciente estudio, Limonta y cols (2020) buscaron comparar el rendimiento entre una vía a vista y trabajada y evaluar cómo la interpretación de la misma varia antes y después de cada modalidad.

La escalada a vista es la más demandante ya que involucra un mayor compromiso fisiológico y psicológico. La habilidad de interpretar la ruta y la habilidad de resolver problemas previos al ascenso son habilidades esenciales necesarias para optimizar el rendimiento.

Se evaluaron 16 escaladores avanzados (AV 7a+/7b+, T 7b+/8a) en una vía a vista y la repetición de la misma la semana siguiente. Antes y después de cada ascenso los escaladores fueron evaluados en la habilidad interpretación de la visa (RI) y secuencia de movimientos para medir su estado de ansiedad a través de un cuestionario (CSAI-2). A su vez el rendimiento fue medido a través del tiempo de escalada, la sensación ejercicio percibido (RPE), el lactato y la frecuencia cardiaca.

Como se esperaba, hubo una mejora en el rendimiento trabajado en relación al a vista al llegar más alto (más presas) y por un menor tiempo de ascenso. Hubo menor cantidad de movimientos exploratorios y paradas inapropiadas. La predicción de la cantidad de movimientos previo a las dos modalidades de escalada fue consistente con el resultado obtenido.

La frecuencia cardiaca pico fue significativamente menor, al igual que el lactato sanguíneo. Esto puede deberse a una mejor optimización de los movimientos. Los parámetros perceptivos siguieron el mismo patrón: el RPE fue menor en la modalidad trabajado, la ansiedad cognitiva y somática fueron menores y la autoconfianza mayor.

La toma de información en la escalada de dificultad y en las diferentes etapas de una competición de bloque, en la cual los periodos de rotación están estipulados reglamentariamente es un aspecto fundamental a tener en cuenta en los entrenamientos, ampliando el repertorio y mejorando la capacidad de auto organizarse en las situaciones más diversas.

Referencias:

Boulton, JG., Allen PM, and Bowman C. (2015). Embracing complexity: strategic perspectives for an age of turbulence. OUP Oxford, 2015. 

García-Manso, J.M., & Martín-González, J.M., & Da Silva-Grigoletto, M.E. (2010). Los sistemas complejos y el mundo del deporte. Revista Andaluza de Medicina del Deporte, 3(1),13-22

Khadartsev A, A, Nesmeyanov A, A, Eskov V, M, Filatov M, A, Pan W (2017) Fundamentals of Chaos and Self-Organization Theory in Sports. Integr Med Int 2017;4:57-65. doi: 10.1159/000458153

Limonta, E., Fanchini, M., Rampichini, S., Cé, E., Longo, S., Coratella, G., & Esposito, F. (2020). On-Sight and Red-Point Climbing: Changes in Performance and Route-Finding Ability in Male Advanced Climbers. Frontiers in psychology, 11, 902.

Passos, P., Araújo, D., & Davids, K. (2013). Self-organization processes in field-invasion team sports : implications for leadership. Sports medicine (Auckland, N.Z.), 43(1), 1–7.

Pol, R., Balagué, N., Ric, A. et al. (2020) Training or Synergizing? Complex Systems Principles Change the Understanding of Sport Processes. Sports Med – Open 6, 28